Paraíso en Riesgo

Reportaje

Paraíso en Riesgo

En Tetlama, Morelos, la minería amenaza el cerro del Jumil

Por Karen Castillo

4 de abril 2022

De aprobarse el Proyecto  minero "Esperanza Silver", el cerro del Jumil y todo el ecosistema a su alrededor podrían sufrir cambios irreversibles.

Desde 1994, el cerro del Jumil se convirtió en un tesoro para las mineras que ven en este paraíso en el estado de Morelos, símbolo de ganancias millonarias a través de la extracción de oro y plata.

Pese a que en 2013, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) negó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), a la empresa canadiense Álamos Gold; en abril del 2022, la empresa Zacatecas Silver, también canadiense, compró la concesión minera a Alamos Gold por una cantidad aproximada a los 60 millones de dólares.

El vocero de Zacatecas Silver ha anunciado que espera que la Semarnat apruebe la nueva MIA a finales del 2022 para así poder comenzar la explotación del cerro del Jumil y del cerro de la Calabaza, ambos en el municipio de Temixco.

Este reportaje retrata el ecosistema en riesgo y captura las voces de integrantes del municipio de Temixco, que dicen de manera rotunda, «No a la mina» .

 

"El cerro esta hablando, y nos pide defenderlo"

La señora Raquel habita en la Unidad Habitacional José María Morelos y Pavón, desde las calles de esta colonia se puede apreciar el cerro del Jumil.

Es sábado por la mañana, la señora Raquel se une a un grupo de personas pintando un mural que busca crear conciencia sobre la importancia de proteger el cerro. Ella donó la barda de su casa para que el mural se pueda realizar, y explícitamente habla sobre su rechazo al proyecto de Esperanza Silver.

«La empresa canadiense quiere desaparecer nuestros cerros; no es posible, ya de por sí no tenemos agua y con ese proyecto todo se va a acabar. ¿Qué futuro le voy a dejar a mis nietos?»

Las concesiones otorgadas por la Secretaría de Economía ocupan aproximadamente 15,000 hectáreas, a las que la empresa tendría acceso para el proyecto de minería a cielo abierto a través de la aplicación de químicos para la lixiviación del terreno mediante el uso de sustancias altamente tóxicas.

En la MIA que fue rechazada por la Semarnat en 2013, la empresa responsable del proyecto en ese entonces, reconoció que el ecosistema de todo el área sería irreversiblemente transformado, y se mencionaron las siguientes afectaciones al ambiente: deforestación, contaminación de suelos y recursos hídricos por la filtración de químicos, afectaciones a la calidad del aire y la salud de los habitantes y de la flora y fauna; y en caso de accidentes posible contaminación del acuífero de Cuernavaca.

La señora Raquel no habla con términos científicos pero ella exige que el proyecto no se lleve a cabo y hace un llamado a toda la población a unirse para defender el cerro del Jumil.

 

«Sin cerro no hay nada, no hay aire, no hay animales, no hay árboles, yo hago un llamado a todos a proteger el cerro, él nos esta pidiendo que alcemos la voz y que lo cuidemos «

 

Una mina en territorio agrícola

El señor Javier es habitante de Tetlama, él también rechaza el proyecto minero, su preocupación son todos los daños ambientales y sociales que la mina traería a su comunidad.

Javier nos guía por el cerro de la Calabaza, el cual se encuentra a lado del cerro de Jumil y está concesionado también. Caminamos bajo el sol; se siente la humedad, ya que en esta área hay superficie de selva baja caducifolia, observamos palmas, plantas medicinales, árboles, jumiles, los pájaros cantan.

Nos detenemos en diversos puntos, Javier nos muestra todo el territorio que abarcan las ocho concesiones mineras otorgadas a la empresa y los Pueblos y Colonias que han quedado dentro de estas.

Javier explica que la mayoría de estos pueblos se dedican a la agricultura.

«Es preocupante como se dan estas concesiones, el suelo y subsuelo de todo un Pueblo. Todas estas tierras son de uso agrícola, se siembra maíz, cacahuate, sorgo.»

En la MIA rechazada en 2012, la empresa expresó que la posible contaminación del subsuelo y el agua en la zona podría, «dañar la capacidad productiva del territorio en materia agrícola y afectando la calidad del agua.»

 

«Morelos es un estado agrícola, yo pregunto, ¿qué va a hacer toda la población después de que la mina termine con la tierra y con toda actividad sustentable?.»

 

Entregar el agua a la minera

Caminamos a un punto más elevado en el cerro del Jumil, desde ahí podemos apreciar todo el territorio que rodea a Tetlama.

Al fondo vemos dos lagos, Javier se detiene a explicar los impactos que la mina tendrá para el abastecimiento de agua en la región.

«En los lagos que se ven, la gente todavía pesca, y hay mucho turismo por lo mismo. Las concesiones que el gobierno entrega siempre están cerca de cuerpos de agua. Las concesiones están además, a 2km del Río Los Sabinos.»

Morelos es ya considerado un estado con alto estrés hídrico, en 2021, el Observatorio Urbano Metropolitano de Cuernavaca catalogó la situación como una de las más graves del país.

Además, una de las razones por las cuales la Semarnat rechazó la MIA en 2013, fue la cantidad excesiva de agua que la mina requería para funcionar: «el proyecto minero requiere 51% de los recursos hídricos disponibles por año de la zona, por lo que no es viable, mucho menos al considerar 11 años de vida…».

Javier nos dice que para él, es ilógico que la Semarnat llegue a aprobar una nueva MIA, ya que la crisis de agua es ya muy clara en otros estados, y también en su mismo municipio.

«En Tetlama, nos dan tandeos de agua dos veces a la semana, 1 hora u hora y media. En otras colonias ya se compran pipas, y eso cuesta alrededor de 500-800 pesos.»

"La mina atenta contra nuestros derechos culturales"

En el mismo punto en donde observamos los dos lagos, se aprecia también la zona arqueológica de Xochicalco.

La pirámide se erige en medio de las montañas, rodeada de una mancha verde, el paisaje parece remontarnos a épocas prehispánicas en donde desde los cerros eran sagrados.

Xochicalco se encuentra a escasos dos kilómetros del cerro del Jumil en dónde de aprobarse el proyecto, se utilizarían explosivos; Javier nos dice que esto podría prácticamente dañar de manera irreparable la zona debido a las detonaciones.

«Xochicalco está construido sobre cavernas, las detonaciones fracturarían los que es Xochicalco, además esta zona es declarado patrimonio de México y la humanidad por la UNESCO»

Javier exige que el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia se pronuncie en contra del proyecto al ser la institución encargada de proteger la herencia cultural de las culturas prehispánicas del país; así como de hacer respetar también los derechos culturales de los Pueblos Originarios en la actualidad.

"Destruir el cerro del Jumil es destruir nuestra identidad"

Llegamos a la cima del cerro de la Calabaza, desde ahí podemos apreciar todo el cerro del Jumil, en donde Javier nos explica el significado de este lugar.

«El cerro del Jumil es un cerro milenario, también hay vestigios arqueológicos,  no solo van a dinamitar el cerro, van a dinamitar nuestra identidad y nuestro espíritu de Pueblo Indígena.»

Javier nos dice que, además de la destrucción ecológica que la mina traería, el tejido social de las comunidades aledañas también se vería trágicamente colapsado.

Varios pobladores con los que pudimos conversar hablan de que la empresa minera Alamos Gold derrochó miles de dólares en la comunidad de Tetlama para así poder ganar el apoyo del pueblo.

Sobre todo, la empresa se ha enfocado en el sector de los comuneros y también en autoridades escolares y religiosas para así erosionar la resistencia al proyecto; esto también es mencionado en el estudio «Minería en México: Panorama social, ambiental y económico» elaborado a través de la Semarnat.

 Mientras descansamos en la cima del cerro del Jumil, le preguntamos a Javier cómo sería transformado el paisaje que observamos  si la mina se llega a concretar.

«Si se llegara a concretar, el paisaje se va a transformar de manera radical, ese cerro lo vamos a ver volteado hacia abajo, la empresa no habla también de todo lo demás que traerá, de sus patios de lixiviado… ya no se va a ejercer la agricultura, no va a haber turismo, Xochicalco se va a perder, y va a haber un éxodo masivo como en Carrizalillo y Salaverna. Todo esto va a desaparecer.»

Javier, Raquel, y otras personas con las que conversamos durante nuestra visita, nos dicen que seguirán organizándose para concientizar a la población sobre los impactos de la minería. La otra opción es permitir que este tesoro ambiental sea destruido y con este, también la identidad de los pueblos, y la vida de las personas de estos municipios.